lunes, 14 de mayo de 2007

Reseña de "Obra poética" de Ennio Moltedo por Juan Cameron (publicado en La Columna)


Bajo el sello de Ediciones del Chivato, fue presentado en Viña del Mar un volumen que reúne la Obra Poética de Ennio Moltedo, trabajo que estuvo a cargo de los poetas Guillermo Rivera y Claudio Gaete. El volumen da cuenta del transcurso literario de uno de los mayores poetas vivos del país e innegable hito fundador de la más joven poesía regional.
Ennio Moltedo Ghio, sin duda el mayor poeta vivo de la región de Valparaíso, nos sorprendió en la reciente Feria del Libro de Viña del Mar con la aparición de su “Obra Poética”. Se trata de una intensa y necesaria recopilación en un hermoso y grueso volumen de agradable presencia y lectura. La presentación estuvo a cargo del poeta Marcelo Novoa y la mesa fue compartida también por los responsables de la edición.

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Reseña completa dijo...

Bajo el sello de Ediciones del Chivato, fue presentado en Viña del Mar un volumen que reúne la Obra Poética de Ennio Moltedo, trabajo que estuvo a cargo de los poetas Guillermo Rivera y Claudio Gaete. El volumen da cuenta del transcurso literario de uno de los mayores poetas vivos del país e innegable hito fundador de la más joven poesía regional.

Ennio Moltedo Ghio, sin duda el mayor poeta vivo de la región de Valparaíso, nos sorprendió en la reciente Feria del Libro de Viña del Mar con la aparición de su “Obra Poética”. Se trata de una intensa y necesaria recopilación en un hermoso y grueso volumen de agradable presencia y lectura. La presentación estuvo a cargo del poeta Marcelo Novoa y la mesa fue compartida también por los responsables de la edición.
Este virtual proyecto de obras completas, al que sólo debe faltar algunos poemas recogidos por otras publicaciones, estuvo a cargo de Guillermo Rivera (Valparaíso, 1958) y Claudio Gaete (Valdivia, 1978), dos de los más destacados exponentes del género en la ciudad portuaria. Su realización contó con el financiamiento del Consejo Nacional del Libro y la Lectura a través de uno de sus fondos concursables para el año 2005. De más está decir que la idea pertenece a estos dos jóvenes poetas porteños.
La cuidadosa edición, de la que solamente podría observarse la calidad del papel (lo que se justifica por lo demás por el menguado presupuesto y el millar de ejemplares lanzados) constituye un objeto de valor y delicada factura, como acostumbra a publicar el poeta Moltedo. El diseño de portada, a cargo de Jaime Elgueta, es atractivo y elegante; más aún, para sostener un trabajo de por sí voluminoso, que alcanza las 460 páginas. Un antecedente de similar respeto y cariño al oficio -y hacia la poesía del referido, se entiende- lo hayamos en la publicación que años atrás hiciera, de la obra completa de Rolando Cárdenas, el destacado novelista Ramón Díaz Eterovic.
Una pieza de singular valor literario, destaquemos aparte, es el prólogo firmado por ambos recopiladores.
A pesar de la silenciosa y siempre austera conducta del poeta, que no podría delatar una actitud frente a la cuestión social, se percibe un notorio desarrollo entre las ediciones aquí recogidas. Hay un extendido paso entre las imágenes bucólicas, prístinas y estivales de “Cuidadores”, con esa atmósfera a lo José Donoso, hasta la protesta ríspida en contra de la estupidez humana hecha carne en “La Noche”. Sus primeros libros pueden también remitirnos al narrador Adolfo Couve, con esas escenas de bordemar tan propias a los veraneos en la propiedad rural y costera del “bordemar” o a los primeros registros de un elegante y atildado joven rugbista viñamarino.
Este transitar no ha sido fácil. En un comienzo anuncia: “Hay valles, baños y vegetación completa de horizonte. En su pelambre marchan. He trepado hasta plantar mi silla y por siglos no me verá más nadie a través de esta puerta que se achica”. El vuelco es sin duda político; Moltedo pasa de la visión más burguesa del medio, la de una clase aparentemente privilegiada, a la conciencia y a la rebeldía. Ya en tiempo reciente reclama: “Noche, del latín nocte, éste del griego nyntos, y éste, a su vez, del sánscrito nakta. En alemán se dice nacht, en inglés night, en italiano notte, en portugués, noite, en francés, nuit; en catalán nit, en walón, nute. En Chile la noche es eterna”.
Esta última cita, que alcanza no sólo al Chile de la dictadura sino al actual modelo de explotación económica impuesto sobre el país, ilustra la contraportada del volumen, tal como ocurriera con el libro original del cual se extrae. Es una referencia necesaria y recurrida.
Por éstas y otras razones Ennio Moltedo se ha convertido en un referente obligado para la más reciente poesía local; de allí el interés de los jóvenes por rescatarlo. Por otro lado -lo señala Marcelo Novoa- es un hito en esta historia, puesto que se trata del mayor poeta de la Generación del 50 en la zona; promoción que inscribe por primera vez el discurso de Valparaíso a nivel nacional. Y para culminar se le considera, junto a Godofredo Iommi Marini, un guía formador de los más destacados exponentes locales. Iommi, ya fallecido, no era un gran poeta; pero vivía en la poesía y construyó generaciones de valiosos escritores en torno al Instituto de Arte de la Universidad Católica de Valparaíso; departamento académico que continúa con el mismo fervor su labor fundacional, hoy bajo la dirección de Leonidas Emilfork Tobar.
Ennio Moltedo Ghio (Viña del Mar, 1931) ha publicado Cuidadores (Editorial Universitaria, Santiago, 1959), Nunca (Editorial Universitaria, Santiago, 1962), Concreto Azul (Editorial Universitaria, Santiago, 1967, reeditado por el Gobierno Regional de Valparaíso el año 2001), Mi tiempo (Ediciones Universitarias de Valparaíso, 1980), Playa de invierno (Editorial Meridiana, Valparaíso, 1985), Día a día (Editorial Vertiente, Valparaíso, 1990) y La Noche (Ediciones Altazor, Viña del Mar, 1999). Colaboró además con Pablo Neruda en la traducción de 44 poetas rumanos (Editorial Losada, Buenos Aires, 1967) y es autor de Lukas inédito (Ediciones Altazor, Viña del Mar, 2004). La colección Cruz del Sur, de Ediciones Universitarias de Valparaíso publicó, en 1994, una selección de su obra bajo el título de Regreso al mar. Entre otros varios reconocimientos, ha sido distinguido con el Premio Alerce de la Sociedad de Escritores de Chile (1959), Premio de la Sociedad de Escritores de Valparaíso (1962), Premio Regional de Literatura Joaquín Edwards Bello de Valparaíso (1981), Premio Municipal de Literatura de Valparaíso (1994), Premio Especial a la Trayectoria del Círculo de Críticos de Arte de Valparaíso (1997) y Premio a la Trayectoria Artística del Gobierno Regional de Valparaíso (2003). Sin duda, esta valiosa recopilación de Guillermo Rivera y Claudio Gaete completan una importante y muy merecida lista de homenajes.